Bases
agroecologicas para el manejo de la biodiversidad en agroecosistemas:
efectos sobre plagas y enfermedades
Clara
Ines Nicholls
Miguel A. Altieri
Division of Biological Control, University of California, Berkeley
Berkeley, California 94720, USA
Introducción
Son pocas
las situaciones en la naturaleza en las cuales sean más evidentes
las consecuencias de la reducción de la biodiversidad que en
el área del control de plagas y enfermedades agrícolas.
La inestabilidad de los agroecosistemas se pone de manifiesto a través
del empeoramiento de los problemas de patógenos e insectos
plaga, ligados a la expansión de monocultivos a expensas de
la vegetación natural, disminuyendo la diversidad del hábitat
local (Altieri y Letourneau, 1982; Flint y Roberts, 1988). Los ecosistemas
que se simplifican y modifican para satisfacer las necesidades alimenticias
de humanos, quedan inevitablemente sujetos a daños por plagas
y generalmente, mientras más intensamente se modifican tales
ecosistemas más abundantes y serios son los problemas de plagas.
En la literatura agrícola, están bien documentados los
efectos que tiene la reducción de la diversidad de plantas
en las erupciones de plagas de herbívoros y patógenos
(Andow, 1991; Altieri, 1994). Tales reducciones drásticas en
la biodiversidad de plantas y los efectos epidémicos resultantes
pueden afectar adversamente el funcionamiento de los agroecosistemas
con consecuencias graves sobre la productividad y sustentabilidad
agrícola.
En agroecosistemas
modernos, la evidencia experimental sugiere que la biodiversidad puede
restaurarse de manera que preste una serie de servicios ecológicos,
entre ellos la regulacion de la abundancia de organismos indeseables
mediante la acción de predadores, parasitoides y antagonistas
(Altieri y Letourneau, 1984; Andow, 1991). Varios estudios han demostrado
que es posible estabilizar las comunidades de insectos en agroecosistemas
diseñando arquitecturas vegetacionales que incrementan las
poblaciones de enemigos naturales o que tienen un efecto deterrente
directo sobre insectos herbívoros (Perrin, 1980; Risch et al.,
1983). En el caso de enfermedades, la diversificación genética
de cultivos y el incremento de antagonistas mediante el manejo orgánico
del suelo, son estrategias claves para reducir la incidencia de patógenos.
Este capítulo analiza las varias opciones de diseño
de agroecosistemas, que basados en la teoría agroecológica
actual, conllevan el uso óptimo de la biodiversidad funcional
para el control biológico de plagas y enfermedades en campos
de cultivo.
Como
se discutirá, es clave identificar el tipo de biodiversidad
que es deseable de mantener o incrementar de manera que se puedan
llevar a cabo las funciones (o servicios) ecológicos requeridos,
así como determinar cuales son las mejores prácticas
de manejo para incrementar la biodiversidad deseada. Como se observa
en la Figura 1, existen muchas prácticas agrícolas que
tienen el potencial de incrementar la biodiversidad funcional, y otras
de inhibirla o reducirla. Lo importante es utilizar las prácticas
que incrementen la biodiversidad y que éstas a su vez tenga
la capacidad de subsidiar la sostenibilidad del agroecosistema al
proveer servicios ecológicos como el control biológico,
el reciclaje de nutrientes, la conservación de suelo y agua,
etc.
Biodiversidad
vegetal y estabilidad de poblaciones de insectos en agroecosistemas
Desde
l970 la literatura provee cientos de ejemplos de experimentos donde
se documenta que la diversificación de cultivos conlleva la
reducción de poblaciones de herbívoros plaga (Andow
l99l, Altieri, l994). La mayoría de los experimentos donde
se mezcla el cultivo principal con otras plantas no hospederas demuestra
que hay menores poblaciones de herbívoros especializados en
los policultivos que en los monocultivos (Root, l973, Cormartie, l98l,
Risch et al., l983). En monocultivos los herbívoros
exhiben una mayor colonización, mayor reproducción,
mayor tiempo de permanencia en el cultivo, menor disrupción
en encontrar el cultivo y menor mortalidad debida a enemigos naturales.
Hay dos
hipótesis que explican la menor abundancia de herbívoros
en policutlivos: la de la concentración de recursos y la de
los enemigos naturales. Ambas sugieren mecanismos claves de regulación
en policultivos (Root, l973). Las hipótesis explican que pueden
haber diferentes mecanismos reguladores actuando en agroecosistemas
y dan pautas sobre los tipos de ensamblajes vegetacionales que poseen
efectos reguladores y los que no, y bajo que circunstancias agroecológicas
y que tipo de manejo. De acuerdo a estas hipótesis, una menor
densidad de herbívoros en policultivos puede ser el resultado
de una mayor depredación y parasitismo, o alternativamente
el resultado de una menor colonización y reproducción
de plagas ya sea por repelencia química, camuflaje o inhibición
de alimentación por parte de plantas no-hospederas, prevención
de inmigración u otros factores (Andow, l99l).
La evidencia
demuestra que en la medida que se incrementa la diversidad vegetal,
la reducción de plagas alcanza un nivel óptimo resultando
en rendimientos más estables. Aparentemente, mientras más
diverso es el agroecosistema y mientras menos perturbada está
la diversidad, los nexos tróficos aumentan promoviendo la estabilidad
poblacional insectil. Sin embargo, es claro que esta estabilidad no
sólo depende de la diversidad trófica sino más
bien de la respuesta dependiente de la densidad que tengan los niveles
tróficos más altos; por ejemplo los predadores se reproducen
más o se alimentan más en la medida que los herbívoros
aumentan su población (Southwood y Way, 1970). En otras palabras,
la estabilidad depende de la precisión de la respuesta de cada
nivel trófico al incremento poblacional en un nivel inferior.
Por lo tanto, el manejo agroecológico de plagas lo que intenta
es adicionar diversidad selectiva de plantas y entomofauna asociada
clave para alcanzar regulación biótica y no adicionar
una colección de especies al azar. (Dempster y Coaker, l974).
Desde
un punto de vista práctico, es más fácil diseñar
estrategias de manejo de insectos en agroecosistemas diversificados
utilizando la hipótesis de los enemigos naturales que la de
la concentración de recursos. Esto se debe a que aún
no se pueden identificar bien la situaciones ecológicas o los
rasgos en el sistema de vida, que hacen a ciertas plagas más
o menos sensitivas (p.ej. como afecta el patrón de cultivo
el movimiento de la plaga) a la forma como se organizan los cultivos
en el tiempo y en el espacio (Kareiva, l986). Los monocultivos son
ambientes difíciles para inducir una operación eficiente
de enemigos naturales debido a que éstos carecen de recursos
adecuados (polen, néctar, insectos neutrales, etc.) para el
desempeño óptimo de depredadores y parásitos,
y porque en general se usan prácticas e insumos químicos
que afectan negativamente al control biológico. Los policultivos,
sin embargo, poseen condiciones intrínsecas (ej. diversidad
de alimentos y refugios, y generalmente no son asperjados con plaguicidas)
que favorecen a los enemigos naturales. En estos sistemas la elección
de plantas a asociarse, incluyendo plantas en floracion, o plantas
que mantienen poblaciones bajas de insectos neutrales o plantas que
proveen refugio, puede ejercer cambios claves en la diversidad del
hábitat lo que a su vez conlleva un mejoramiento de la abundancia
y efectividad de enemigos naturales (Vandermeer, 1989).
Los
efectos de la diversidad dentro del campo cultivado
La diversificación
de agroecosistemas generalmente da lugar al incremento de oportunidades
ambientales para los enemigos naturales, y consecuentemente, al mejoramiento
del control biológico de plagas. La amplia variedad de diseños
vegetacionales disponibles en forma de policultivos, sistemas diversificados
de cultivos-malezas, cultivos de cobertura y mulches vivos, y su efecto
sobre la poblacion de plagas y enemigos naturales asociados han sido
extensivamente revisados (Altieri, 1994 y referencias aquí
incluidas).
Está
bien documentado que en agroecosistemas diversificados hay un incremento
en la abundancia de artrópodos depredadores y parasitoides
ocasionado por la expansión en la disponibilidad de presas
alternativas, fuentes de polen, néctar y micro-hábitats
apropiados (Altieri, 1994). En la Tabla 1 se presentan varios ejemplos
de reducción de poblaciones de plagas observadas en policultivos
compuestos por plantas anuales.
En los
huertos de frutales, el incremento de la diversidad de plantas dentro
del campo facilita el establecimiento de una fauna benéfica
en forma mas permanente. Una serie de investigaciones realizadas en
la ex-Unión Soviética, Canada, Europa y USA indican
que el uso de vegetacion natural o cultivos de cobertura que proveen
recursos alimenticios o hábitat incrementando abundancia y
efectividad de insectos entomófagos, exhiben una incidencia
significativamente menor de insectos plagas que huertos cultivados
sin cobertura vegetal. Por ejemplo, experimentos de campo en el norte
del Caucaso, demostraron que la siembra de Phacelia spp. en
los huertos incrementó el parasitismo de Quadraspidiotus
perniciosus por su parasitoide Aphytis proclia (Hymenoptera:
Aphidiidae). Tres siembras sucesivas de flores de Phacelia
en estos campos, incrementó el parasitismo en alrededor de
un 70%. Estas mismas plantas han mostrado además, incrementar
la abundancia de la avispa Aphelinus mali (Hymenoptera:Aphelinidae)
para el control de los áfidos de la manzana, y estimular marcadamente
la actividad del parásito Trichogramma spp. en el mismo
cultivo (van den Bosch y Telford, 1964).
Tabla
1. Ejemplos de sistemas de cultivo múltiples que previenen
la explosión de plagas mediante el incremento de enemigos naturales
|
Sistema
Múltiple de Cultivos
|
Plaga
Regulada
|
Factores
Involucrados
|
|
Cultivos
de Brassica y frijol
|
Brevicoryne
brassicae y Delia brassicae
|
Alta
predación e interrupción del comportamiento de
oviposición
|
|
Bruselas
intercaladas con habas y/o mostazas
|
Phyllotreta
cruciferae y áfidos de la col Brevicoryne brassicae
|
Reducción
de la apariencia de la planta, actúa como cultivo trampa,
incrementando el control biológico
|
|
Coles
intercaladas con trébol rojo
|
Erioischia
brassicae, Pieris rapae
|
Interferencia
con colonización e incremento de carábidos en
el suelo
|
|
Yuca
intercalada con caupí
|
Moscas
blancas, Aleurotrachelus socialis y Trialeurodes variabilis
|
Cambios
en el vigor de la planta e incremento en la abundancia de enemigos
naturales
|
|
Maíz
intercalado con habas y calabaza
|
Pulgones,
Tetranychus urticae y Macrodactylus sp.
|
Incremento
en la abundancia de predadores.
|
|
Maíz
intercalado con batata
|
Diabrotica
spp. y cicadelidos Agallia lingula
|
Incremento
en el parasitismo
|
|
Algodón
intercalado con caupí forrajero
|
Picudo
Anthonomus grandis
|
Incremento
en la población del parásito Eurytoma sp.
|
|
Policultivo
de algodón con sorgo o maíz
|
Gusano
de maíz Heliothis zea
|
Incremento
en la abundancia de predadores
|
|
Franjas
de cultivo de algodón y alfalfa
|
Chinches
Lygus hesperus y L. elisus
|
Prevención
de la emigración y sincronización entre las plagas
y los enemigos naturales.
|
|
Duraznos
intercalados con fresas
|
Enrollador
de la hoja de la fresa Ancylis comptana y polilla Grapholita
molesta
|
Incremento
de población de parásitos (Macrocentrus ancylivora,
Microbracon gelechise y Lixophaga variabilis).
|
|
Maní
intercalado con maíz
|
Barrenador
del maíz Ostrinia furnacalis
|
Abundancia
de arañas (Lycosa sp.)
|
|
Sésamo
intercalado con algodón
|
Heliothis
spp.
|
Incremento
en la abundancia de insectos benéficos y cultivos trampa.
|
Fuente:
Altieri, 1994
En California,
muchos agricultores utilizan mezclas de Vicia atroporpurea
y cebada en sus viñedos, pero los incorporan o siegan al fin
de la primavera, tornando así a las vides en virtuales monocultivos
durante la mayor parte de la estación. La siembra de cultivos
de cobertura en verano (trigo serraceno Fagopyrum spp. y girasol)
probó ser una buena solución para incrementar la abundancia
del parásito Anagrus sp. y el depredador Orius sp.
resultando en una efectiva reducción de las poblaciones del
cicadélido de la uva Erythroneura elegantula (Homoptera:Cicadellidae)
y thrips en la estación de crecimiento (Nicholls et al.,
2001).
Promoviendo
diversidad alrededor de los campos
La manipulación
de la presencia y composición de la vegetación natural
adyacente a los campos de cultivo se puede utilizar para promover
el control biológico, ya que la supervivencia y actividad de
muchos enemigos naturales frecuentemente depende de los recursos ofrecidos
por la vegetación contigua al campo. Los cercos vivos, linderos,
bordes y otros aspectos del paisaje han recibido gran atención
en Europa debido a sus efectos en la distribución y abundancia
de artrópodos en las áreas adyacentes a los cultivos
(Fry, 1995). En general se reconoce la importancia de la vegetación
natural alrededor de los campos de cultivo como reservorio de predadores
y parasitoides (van Emden, 1965). Estos hábitat pueden ser
importantes como sitios alternos para la invernación de algunos
enemigos naturales, o como áreas con recursos alimenticios
tales como polen o néctar para parásitos y depredadores.
Muchos estudios han documentado el movimiento de enemigos naturales
desde márgenes hacia dentro de los cultivos, demostrando un
mayor nivel de control biológico en hileras de cultivo adyacentes
a márgenes de vegetación natural que en hileras en el
centro del cultivo (Altieri, 1994). Estudios sobre especies de parasitoides
de las familias Tachinidae e Ichneumonidae que atacan
a las plagas de repollo Barathra brassicae y Plutella xylostella
fueron conducidos cerca de Moscú y los datos muestran que la
eficiencia del parasitismo fue substancialmente mayor en hileras de
repollo cercanas a márgenes con plantas en floración
de la familia Umbeliferae que en hileras más centrales del
campo (Huffaker y Messenger, 1976).
En California,
se ha observado que el parásito de huevos Anagrus epos
(Hymenoptera: Mymaridae) es efectivo en el control de E. elegantula
en viñedos adyacentes a moras silvestres (Rubus
sp.), puesto que éstas albergan otro cicadelido Dikrella
cruentata que no es considerado plaga, pero que sus huevos sirven
en el invierno como el único recurso alimenticio para el parásito
Anagrus. En la primavera Anagrus coloniza los viñedos
desde las moras, ejerciendo un control temprano sobre E. Elegantula
(Doutt et al., 1973). Estudios recientes han mostrado además,
que los árboles de ciruelos plantados alrededor de los viñedos
pueden incrementar la población de Anagrus epos y promover
el parasitismo temprano en la estación (Flint y Roberts, 1988).
El mismo efecto se observa en viñedos rodeados por bosques
ribereños pero el problema es que Anagrus solo coloniza
los primeros 10 metros del viñedo (las hileras cercanas a los
ciruelos o el bosque) dejando desprotegido el resto del sistema. El
diseño de un corredor compuesto por 66 especies diferentes
de plantas en floracion, que conecta con el bosque y penetra hacia
el centro del viñedo, permitió la circulacion del parasito
Anagrus y una serie de especies de depredadores desde el bosque
al viñedo. El corredor sirvio como una verdadera carretera
biológica que amplificó el efecto protector del bosque
al fomentar la colonizacion del resto del viñedo por enemigos
naturales antes limitados en su distribución a los bordes del
viñedo (Nicholls et al., 2001).
En huertos
de manzanas en Noruega, la densidad de la plaga más importante,
Argyresthia conjugella (Lepidoptera: Argyresthiidae) depende
de la cantidad de alimento silvestre disponible, por ejemplo, el número
de grosellas que crecen anualmente en el arbusto silvestre Sorbus
acuparia. Debido a que una larva se desarrolla dentro de una grosella,
el número de Argyresthia no puede ser mayor que el número
total de grosellas. Así en los años en los que Sorbus
no produce grosellas, ninguna larva de la plaga Argyresthia
se desarrolla y por consiguiente el parásito Microgaster
politus (Hymenoptera: Braconidae) no se presenta en el área.
Entomólogos han sugerido plantar Sorbus, para producir
cada año una cosecha abundante y regular de frutas, lo cual
permitiría a Argyresthia encontrar suficiente alimento
para mantener su población a un nivel razonablemente elevado.
Bajo estas condiciones el parásito Microgaster y otros
enemigos naturales podrán también mantenerse y reproducirse
suficientemente cada año, y mantener así a la población
de Argyresthia por debajo del nivel en el cual la plaga está
forzada a emigrar, evitando de esta manera la infestación de
las manzanas (Edland, 1995).
Monocultivos
y enfermedades de plantas
Recientemente,
los fitopatólogos han reconocido el hecho de que las enfermedades
epidémicas son más frecuentes en los cultivos que en
la vegetación natural. Las condiciones que favorecen a un agente
patógeno para que se transforme en una epidemia, están
ligadas a la expansión de cultivos genética y horticulturalmente
homogéneos, tendencia común en la agricultura moderna
(Zadoks y Schein, 1979).
La intensificación
de la agricultura incluye prácticas variadas que favorecen
las enfermedades de plantas:
- Ampliación
del tamaño de los campos
- Homogenización
genética de variedades
- Aumento
en la densidad de los cultivos huéspedes.
- Aumento
del monocultivo y eliminación de rotaciones
- Uso
de fertilización, regadío y otras modificaciones
ambientales del cultivo, en especial disminución en el
uso de enmiendas orgánicas en el suelo .
Existe
una relación directa entre la intensidad de un cultivo y el
riesgo de una enfermedad. Está claro que los sistemas extensivos
de cereales y papas en Asia, Argentina o en Europa Oriental tienen
menores riesgos de enfermedad que los sistemas intensivos de los EE.UU.
o Europa Occidental (Zadoks y Schein, 1974). Las razones de esto se
explican en la Tabla 2 donde es claro deducir que los monocultivos
intensivos se caracterizan por condiciones que favorecen el desarrollo
de enfermedades. Por décadas, los fitopatólogos han
ideado estrategias de control de enfermedades dirigidas a:
- Eliminar
o reducir la cantidad de inóculo inicial o retardar su
aparición a comienzos de la temporada
- Disminuir
o retardar la tasas de desarrollo de la enfermedad y
- Acortar
el tiempo de exposición del cultivo al agente patógeno
Las estrategias
han sido variadas desde la rotación de cultivos, hasta el uso
de variedades resistentes, la eliminación de hospederos alternativos,
la solarización, la fertilización para acelerar el crecimiento
del cultivo, etc. En agroecología, sin embargo, las estrategias
van dirigidas especialmente a modificar la inmunidad del agroecosistema
mediante la diversificación genética o interespecífica
de cultivos y el incremento de antagonistas para el control biológico
de patógenos.
Tabla
2. Algunas características del hábitat del cultivo que
influyen en el desarrollo de enfermedades
|
|
Desarrollo
de la enfermedad
|
|
|
|
Se
facilita
|
Se
limita
|
|
Susceptibilidad
del huésped
|
Alta
|
Baja
|
|
Longevidad
del huésped
|
Prolongada
|
Corta
|
|
Tamaño
del campo
|
Grande
|
Pequeño
|
|
Siembras
vulnerables
|
Contiguas
de fenología simultánea
|
Dispersas
de fenología escalonada
|
|
Rotación
de cultivos
|
Monocultivos
|
Secuencia
de cultivos no emparentados
|
|
Diversidad
varietal
|
Homogénea
|
Heterogénea
|
|
Diversidad
de cultivos
|
Baja
|
Media-Alta
|
|
Resistencia
genética del cultivo
|
Vertical
|
Horizontal
|
|
Calidad
del suelo
|
Pobre
en materia orgánica y actividad biológica
|
Alto
en materia orgánica y actividad biológica
|
|
Espaciamiento
de cultivos
|
Densos
|
Mas
espaciados
|
|
Fuentes
de infección
|
Muchas,
locales
|
Pocas,
distantes
|
|
Temporada
de crecimiento
|
Prolongada,
traslape entre especies susceptibles
|
Corta
sin traslape
|
Fuente:
Thresh (1981).
Diversificacion
genetica
La diversidad
genética ofrece un gran potencial para el control de los agentes
patógenos. La diversidad genética se puede lograr en
los campos, sembrando multilíneas o una combinación
de tres o cuatro diferentes variedades, cada uno con diferentes genes
de variada resistencia; o utilizando cultivares que tengan diversos
genes que otorguen resistencia horizontal a varias razas de patógenos
(Wolfe, 1985).
Existe
mucha experiencia con monocultivos geneticamente heterogéneos
de cereales, en especial avena, cebada y trigo cultivados en miles
de hectáreas sin registrar pérdidas producidas por especies
de roya (Puccinia spp.) del campo. Aparentemente, la
sustitución de lo que serían plantas susceptibles en
un monocultivo por una proporción de plantas resistentes, reduce
la cantidad de tejido susceptible. Además, el movimiento de
inóculo desde una planta susceptible a otra se ve obstaculizado
por la presencia de plantas con genes resistentes.
En un
reciente experimento de larga escala (3 mil hectáreas) en 15
comunidades en la provicia de Yunnan, China, se probaron 4 mezclas
de variedades de arroz que redujeron substancialmente (94%) la severidad
del hongo Magnaporthe grisea. Al cabo de 2 años el impacto
fue tan aparente que no se necesitaron más aplicaciones de
fungicidas y los rendimientos de arroz en las mezclas fue 89% mayor
que en monocultivos (Zhu et al., 2000).
Pyndji
y Trutmann (1992) han sugerido complementar las combinaciones que
usan actualmente los agricultores con variedades resistentes, con
el fin de reducir aún más la gravedad de enfermedades
determinadas. En Africa, este método condujo a una reducción
importante de la mancha de la hoja angular en cereales y también
evitó el reemplazo indiscriminado de las variedades tradicionales
por nuevas variedades.
La resistencia
genética vertical y horizontal también es un importante
mecanismo que contribuye a la disminución de enfermedades en
cultivos. La resistencia vertical es una resistencia que es
efectiva contra algunos genotipos de una especie patógena,
pero no a otros. Se le ha dado mucho énfasis al uso de la resistencia
vertical para el control de enfermedades, debido a que dicha resistencia
simplemente se hereda monogeneticamente, se identifica fácilmente,
y, por lo general, proporciona altos niveles de resistencia o incluso
inmunidad contra genotipos frecuentes de un agente patógeno.
Para algunas enfermedades, sin embargo, el uso generalizado de la
resistencia vertical puede seleccionar rápidamente genotipos
virulentos de la población patógena y tornar inefectiva
la resistencia genética (Browning y Frey, 1969). Debido a esto,
se ha prestado gran atención a un tipo de resistencia supuestamente
diferente a la que se ha denominado resistencia horizontal. La resistencia
horizontal no es específica a ninguna cepa y generalmente
provee una resistencia incompleta (es decir, que no suprime por completo
la reproducción de los agentes patógenos) y generalmente
se hereda cuantitativamente. Se considera que, en general, la resistencia
horizontal es más estable que la vertical.
Manejo
del cultivo
Elegir
el método y período apropiados de siembra proporciona
un medio efectivo para escapar de los agentes patógenos. Sembrar
ya sea más temprana o tardíamente puede permitir al
cultivo pasar a través de una etapa vulnerable antes o después
de que el agente patógeno produzca inóculo. Por ejemplo,
en Inglaterra, las papas tempranas rara vez son atacadas por Phytophthora
infestans, dado que éstas se cosechan antes de la máxima
reproducción del agente patógeno. Las variaciones en
el espaciamiento de las hileras y en la profundidad de la siembra
son otros métodos que pueden ayudar para que el cultivo evite
el inóculo del agente patógeno (Palti, 1981). Si dos
cultivos similares que comparten los mismos agentes patógenos
no se siembran en forma continua, hay una buena probabilidad de que
el inóculo en el suelo se muera debido a la ausencia de su
huésped, o que haya sufrido una parálisis o lisis por
otro microorganismo durante el barbecho. En el caso de cereales, la
remoción por un año del huésped en una rotación
limitará la mancha ocular causada por Pseudocercosporella
herpotrichoids. En La India, una rotación de 4 años
incluyendo trigo y arroz entre 2 cultivos de papa, reduce drasticamente
la incidencia de Streptomyces scabies. La rotación también
se puede realizar en cultivos plurianuales como el plátano,
donde la incidencia de fusariosis (Fusarium oxysporum F.
sp. cuberie) se puede reducir por un quiebre de 2 a 3 años
durante el cual se cultiva arroz (Manners, 1993). La siembra del trigo
o la cebada con leguminosas es eficaz para el control del Gaeumannomyces
graminis. La leguminosa proporciona algo de nitrógeno,
pero una vez cosechado el cereal y durante el otoño, el nitrógeno
se inmoviliza disminuyendo la actividad del Gaeumannomyces
por la inanición nitrógenada (Campbell, 1989).
Muchos
de éstos métodos de cultivo (rotación de cultivos,
eliminación de huéspedes alternativos, arado profundo
de los desechos de un cultivo, intercalación de cultivos no
emparentados, etc) se pueden incorporar a sistemas de producción
agrícola alternativa; sin embargo, su adopción dependerá,
en gran parte, de una cantidad de factores ambientales, biológicos,
económicos y humanos. Claramente, las medidas de manejo se
deben adaptar muy bien a las interacciones cultivo/agente patógeno/medio
ambiente que ocurren en cada campo, debiendo también considerarse
las demandas que aseguren un control económico, seguro y rápido
de una enfermedad en particular.
Control
biológico
El control
biológico comprende la utilización de organismos antagonistas
con el fin de disminuir la capacidad del agente patógeno para
causar una enfermedad. La gran cantidad de métodos que se utilizan
en el control biológico se puede dividir en forma general en
dos grupos: directo en que los antagonistas se pueden introducir
directamente sobre o dentro del tejido de la planta; e indirecto
en que las condiciones del cultivo, suelo o ambiente se pueden modificar
de manera de promover la actividad de los antagonistas que ocurren
naturalmente (Baker y CooK, 1974). Esto incluye acciones para aumentar
la microbiología benéfica alrededor de la planta.
El método
directo comprende la introducción masiva de microorganismos
antagónicos en el suelo, con o sin una base alimentaria, para
inactivar los propágulos del agente patógeno; por lo
tanto, reduciendo su número y, suprimiendo la infección
(Tabla 3). Los antagonistas actuan de varias maneras incluyendo: una
rápida colonización de la rizosfera de los tejidos adelantándose
al agente patógeno, competencia que excluye al organismo nocivo,
produciendo antibióticos o un microparasitismo o lisis del
agente patógeno. Cuando supresiones de antagonistas se aplican
directamente al follaje, como el caso de Trichoderma viride,
Bacillus cereus o Gliocadium roseum , estos microparásitos
no afectan a la planta y parecen desplazar al patógeno por
competencia, antibiosis o hiperparasitismo. Microflora epifítica
benéfica (poblaciones de Bacillus, Pseudomonas,
Serratia, Penicillum y Trichoderma) se puede
introducir al follaje mediante aplicaciones acuosas de mezclas de
compost, mostrando efectos positivos en el control biológico
de enfermedades como Uncinula necator en uvas. Además,
algunos microorganismos pueden actuar, simplemente, haciendo que la
planta crezca mejor, de manera que si la enfermedad existe, sus síntomas
están parcialmente ocultos. Muchas ectomicorrizas (VAM) que
promueven la captación de fósforo en las plantas forman
una barrera física o química a las infecciones previniendo
a los agentes patógenos de alcanzar la superficie de la raíz.
Existen ejemplos exitosos del uso de VAM en soja, tabaco, alfalfa,
algodón, lechuga, cítricos y tomate contra una serie
de patógenos como Thielaviopsis basicola, Fussarium
oxysporum, Phytium ultimum y varias especies de Phytophthora
sp.
Tabla
3 Ejemplos de antagonistas estudiados para el control biológico
de patógenos de las plantas
|
Mecanismos
|
Planta
|
Agente
patogeno de la planta
|
Antagonista
|
|
Competencia
antibiótica/antibiosis
|
Muchas
|
Agrobacterium
tumefaciens
|
Avirulenta
Agrobacterium
spp.
|
|
Maiz
|
Fusarium
roseum
"Graminearum"
|
Chaetmium
globosum
|
|
Pino
|
Heterobasidion
annosum
|
Peniophora
gigantea
|
|
Diversas
|
hongos
diversos
|
Trichoderma
spp.
|
|
Diversas
|
hongos
diversos
|
Bacillus
subilis
|
|
Clavel
|
Fusarium
oxysporium
f.
sp.dianthi
|
Alcaligenes
spp
|
|
Algodón,
trigo
|
Pythium,
Gaeumannomyces graminis var. Tritici Pseudomonas tolaasii,
Fusarium oxysporum F.sp. lini
|
Pseudomonas
spp.
Pseudonomas
tolaasii
|
|
Manzano
|
Erwinia
amylovora
|
Erwinia
herbicola
|
|
Tabaco
|
Pseudomonas
solancearum
|
Avirulenta
P.
solanacearum
|
|
Muchas
|
hongos
diversos
|
Gliocladium
spp.
|
|
Competencia
por lugares de fijación
|
Muchas
|
Agrobacterium
tumefaciens
|
Avirulenta
Agrobacterium
spp
|
|
Protección
cruzada
|
Camote
|
Fusarium
oxysporum f. sp. batatas
|
F.
oxysporum no patogénico
|
|
Cucurbitas
|
Fusarium
solani f.sp.
|
virus
del mosaico de la calabaza
|
|
Hiperparasitismo
|
Muchas
|
Hongos
diversos
|
Trichoderma
spp.
|
|
Girasol,
frijoles
|
Sclerotinia
spp.
|
Coniothyrium
minitans
|
|
lechuga
|
Sclerotinia
spp.
|
Sporodesmium
sclerotivorum
|
|
remolacha
|
Pythium
spp.
|
Pythium
oligandrum
|
|
pepino,
frijoles
|
Rhizoctonia
solani
|
Laetisaria
arvalis
|
|
pepino
|
mildiúes
|
Ampelomyces
grisqualis
|
|
Centeno
y otros cereales
|
cornezuelo
del centeno
|
Fusarium
roseum "hetro sporum"
|
|
Hipovirulencia
|
castaño
|
Endothia
parasitica
|
Mycovirus
|
|
Parasitismo
|
Soja
|
Pseudomonas
syringae pv. glycinea
|
Bdellvibrio
bacteriovorus
|
|
Predación
|
|
hongos
diversos
|
Arachnula
impatiens
|
Fuente:
Schroth y Hancock, (1985)
Hasta
ahora, el método más prometedor para incrementar microbiología
benéfica en el suelo es mediante la adición de materia
orgánica en la forma de compost o abonos verdes. Mientras más
materia orgánica se aplica más posibilidades hay de
que aumenten las poblaciones de antagonistas. A medida que la actividad
microbiana aumenta, algunos antagonistas provocan producción
de enzimas defensivas en el huésped. Algunos autores sugieren
que organismos no parasíticos de la rizosfera limitan las epidemias
al "inducir" resistencia o al sensibilizar el tejido de la planta
para reaccionar rápido con sus mecanismos de defensa cuando
ataca el patógeno (Baker y Cook, 1974).
La incorporación
de abonos verdes ha sido muy eficaz para el control biológico
de algunos patógenos. En el suroeste de Estados Unidos, un
cultivo de arvejas verdes o sorgo arado antes de cultivar algodón,
proporciona un control excelente de Phytophthora. La eficacia
de los cultivos de cobertura de leguminosas para el control de muchas
enfermedades ha sido ampliamente demostrado.
Los residuos
de leguminosas son ricos en nitrógeno y carbono proporcionando
también vitaminas y sustratos más complejos. La actividad
biológica se torna muy intensa en respuesta a estas enmiendas
que aumentan la fungistasis y el lisis del propágulo. El compost
derivado de diversos materiales orgánicos se ha utilizado para
controlar las enfermedades causadas por Phytophthora y Rhizoctonia.
Los principales factores de control parecen ser el calor que emerge
del compost asi como también los antibióticos producidos
por Trichoderma, Gliocladium y Pseudomonas. La
Tabla 4 proporciona ejemplos específicos del aumento de antagonistas
que causan enfermedades mediante la adición de enmiendas orgánicas
al suelo.
Tabla
4. Mejoras para el suelo, secas y marchitas que reducen algunas enfermedades
causadas por hongos de origen edáfico
|
Enfermedad
del cultivo
|
Agente
patógeno
|
Enmienda
orgánica
|
|
Marchitamiento
de la papa
|
Verticilium
albo-atrum
|
paja
de cebada
|
|
Costra
de la papa
|
Streptomyces
scabies
|
Soja
|
|
Costra
negra de la papa
|
Rhizoctonia
solani
|
|
|
Pudrimiento
de la raíz del frijol
|
Thielaviopsis
basicola
|
paja
de avena, forraje de maíz, heno de alfalfa
|
|
Pudrimiento
de la raíz de la arveja
|
Aphanomyces
euteiches
|
Residuos
de crucíferas
|
|
Pudrimiento
de la raíz del algodón
|
Macrohomina
ogasoikuba
Phymatotrichym
omnivorum
|
grano
de alfalfa, paja de cebada
arvejas,
Melilotus officinalis
|
|
Marchitamiento
del plátano
|
F.
oxysporum sp. cubense
|
residuos
de caña de azúcar
|
|
Pudrimiento
de la raíz del aguacate
|
Phytophthora
cinnamomi
|
grano
de alfalfa
|
|
Pudrimiento
de la raíz de las plantas ornamentales
|
Phytophthora,
Pythium
Thielaviopsis
spp.
|
corteza
del árbol con compost
|
|
Take-all
del trigo
|
Gaeumannomyces
graminis
|
Residuos
de colza, arveja o leguminosas
|
|
Mancha
ocular del trigo
|
Pseudocercosporella
sp.
|
Leguminosas
|
Fuente:
Palti, 1981
En el
caso de nematodos algunos abonos orgánicos afectan negativamente
sus poblaciones. Cultivos de cobertura de invierno como trigo, o de
verano como sorgo pueden usarse efectivamente para suprimir Meloidogyne
spp. y Rotylenchus reniformis. Por otro lado, hay ciertas plantas
que ejercen efectos nematicidas. Estas especies incluyen: Ricinus
communis, Crotalaria spectabilis, Indigofera hirsuta, Digitaria decumbens,
Cassia fasciculata, Crotalaria juncea, Mucuna spp. y varias especies
de Tagetes (McSorley, 1998).
Conclusiones
Los sistemas
de cultivos diversificados tales como los basados en policultivos
y en la agroforestería, por ejemplo, los huertos frutales con
cultivos de cobertura, han sido el blanco de mucha investigación.
Este interés se basa en la nueva y emergente evidencia de que
estos sistemas son más sustentables y más conservadores
de recursos (Vandermeer, l995). Estos atributos están conectados
a los altos niveles de biodiversidad funcional asociada a agroecosistemas
complejos. De hecho la mayor parte de la información científica,
que documenta la regulación de plagas en sistemas diversificados,
sugiere que ésto sucede dada la gran variedad y abundancia
de depredadores y parasitoides en estos sistemas (Altieri, l994).
Se han sugerido varias hipótesis donde se postulan los mecanismos
que explican la relación entre un mayor número de especies
de plantas y la estabilización de agroecosistemas incluyendo
la regulación de plagas (Tilman et al, l996). Sin embargo,
un aspecto claro es que la composición de especies es más
importante que el número de especies "per se". El desafío
está en identificar los ensamblajes correctos de especies que,
a través de sus sinergias, proveerán servicios ecológicos
claves tal como reciclaje de nutrientes, control biológico
de plagas y conservación de suelo y agua. La explotación
de estas sinergias en situaciones reales requieren del diseño
y manejo de los agroecosistemas basado en el entendimiento de las
múltiples interacciones entre suelos, plantas, artrópodos
y microorganismos. La idea es restaurar los mecanismos de regulación
natural adicionando biodiversidad vegetal selectiva dentro y alrededor
de los agroecosistemas.
En el
caso de patógenos la evidencia también indica que la
heterogeneidad vegetal disminuye la vulnerabilidad de cultivos a patógenos.
En especial, la diversidad genética ofrece mecanismos importantes
para la supresión de malezas. Por otro lado, la importancia
de incrementar la materia orgánica para aumentar actividad
microbiana es una de las líneas claves de defensa de los cultivos
a enfermedades del suelo. El desafio acá es complementar el
manejo de la diversidad con las prácticas que mejoren la calidad
del suelo.
Los principios
agroecológicos son claros, mayor biodiversidad vegetal y de
depredadores, parasitoides y antagonistas es fundamental.
Lo que
hace dificil de masificar esta estrategia agroecológica, es
que cada situación se debe analizar independientemente dado
que en cada zona los complejos herbívoros-enemigos naturales,
patógenos-antagonistas varían de acuerdo a la vegetación
presente dentro y fuera del cultivo, la intensidad del manejo agrícola,
la calidad del suelo, etc. Sin embargo lo que es universal es el principio
de que la diversificación vegetal es clave para el control
biológico eficiente. Las formas de manejo y diseños
de diversificación dependerán de las condiciones socioeconómicas
y biofísicas de cada región.
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